COACH DEL DÍA: !NO TENGO QUE…!

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Hoy  continuamos a hablar del tema “Cuidándose para Cuidar mejor y por más Tiempo.” Como capellán, soy un cuidador en un valle de dolor donde 24 horas por día hay vidas pasando por crisis, algunas sufriendo la pérdida de un ser querido, otras viviendo sus conflictos de ansiedad, miedo, in certezas y muchas veces el sentimiento de sentirse impotente delante de una enfermedad.

Muchos me han preguntado cómo podría sobrevivir en medio de tanto sufrimiento, hasta que punto estas historias de sufrimiento afectaban mi salud emocional y espiritual. ¿Qué significaba llegar en casa con tanta carga y demanda? En verdad las demandas de un ministerio llévanos de un lado para otro, moviendo nuestras emociones para arriba y para bajo. El teléfono toca y llámanos avisando del nacimiento de un bebe, la madre pide el capellán que haga una oración de gratitud por esta nueva criatura, es un clima de alegría, emociones positiva. Minutos después la enfermera nos llama porque en la sala al lado hay una madre que ha perdido su bebe después de seis meses de gestación, en otra una pareja en crisis porque su hijo ha nacido con síndrome de Down. En el mismo día un paciente pide la asistencia del capellán,porque  acabara  de recibir la noticia que tiene un Cáncer y el doctor le ha dicho que tiene pocos meses de vida, es una madre con cinco hijos pequeños. Podría seguir una lista de lo que he vivido y experimentado como capellán hospitalario.

Estoy cierto que muchos de los lectores que son cuidadores han pasado por estas experiencias, donde son demandados sea como amigos, como pastores, líderes de grupos en la iglesia, como médicos, enfermeras y como familiar. Pero ¿Cómo poner límites en estas demandas? ¿Como no permitir que estas agendas, no permita que sigamos nuestra propias agendas? ¿Cuándo tendré tiempo para mí y para mi familia?

Algunos años atrás, por vivir cerca del hospital atendía los llamados de urgencia 24 horas por día, o sea me quedaba ha llamado. Yo era pastor de una iglesia y capellán, he había determinado que los días Lunes me dedicaría mi atención exclusiva a mi hijos, o sea era el día para jugarnos , ir al cine o hacer lo que ellos quisiera  hacer. Era las 20:00 horas y estábamos juntos jugando “Banco Inmobiliario”, me acuerdo que era sensacional y llevamos horas jugando, todos los tres hijos y mi esposa. En este momento mi teléfono toca, era del hospital, un enfermera muy ansiosa me pide que vaya al hospital, había un caso 5(una persona había fallecido), necesitaba el capellán para la contención. En este momento tendría que hacer una elección, cancelar mi agenda con mis hijos o atender la agenda de la enfermera. Pensé, que  hacer? Mis hijos y mi esposa miraron hacia mí, estoy cierto que pensaron, ¡seguro que  mas una vez va cuidar de otros y dejarnos en segundo plano! Tome la decisión de decir la enfermera que no podría atender el llamado porque estaba en una reunión muy importante, donde no podría salir. Mi pregunto la enfermera, ¿Qué reunión era tan importante así? No podría mentir y le dije: Bueno hoy es Lunes es el día que solamente cuido de mí familia y ahora estoy jugando con mis hijos.” No necesito decir que la enfermera quedo muy enojada”.

NO TENGO QUE…, hay momentos en la vida que tenemos que definir nuestras prioridades, lo que realmente es importante, en aquel día mis hijos eran mi prioridad. Los casos 5, siempre van acontecer en el hospital, sus familias van pasar por momentos difíciles, pero tengo que saber que no soy el único capellán del mundo, no soy El mesías, no soy como decía mi amigo, la última coca-cola del desierto, si yo no estoy ,otros estarán. Pero, si yo como ministro no cuido de mi familia, quién cuidara, si un pastor pierde su familia, normalmente pierde su ministerio. Como podré cuidar de otros, aconsejar padres, parejas, si no Cuido de mi propia familia.

Muchas veces dejamos que otros determinen nuestras agendas, el peor es que creemos que si,  tenemos que asumir aquel compromiso y ponemos sobre nosotros una mochila que Dios no ha pedido a nosotros. Olvidamos que la obra es del Señor y no nuestra. Somos engañados por la mentira de Satanás y entramos en un activismo estresante que tendrá como Consecuencia el “Burnout”, quedaremos quemados para el ministerio, estaremos enfermos física, psicológicamente y espiritualmente.

Muchos lloraran la esposa que se ha ido con otro, buscando atención. El hijo que si ha metido en las drogas, buscando llenar el vacío de la presencia del afecto de sus  padres. ¿Cómo voy continuar cuidando si ahora estoy infartado, o he tenido un derrame cerebral y estoy invalido en una cama? ¿Cómo voy cuidar si mi estrés me ha llevado hacia una depresión o a un trastorno psicótico?

Querido lector, haga su reflexión ¿Cómo estoy usando el tiempo que Dios me ha dado? ¿Hay equilibrio en el uso de mi tiempo en relación con mi ministerio,y mis relaciones sociales, con amigos y con mis familiares? ¿Tengo tiempo para mí? ¿Tengo tiempo para recrearme? 

La manera como uso mi tiempo afectará mi salud emocional. El estrés emocional es resultado de demandas que no logramos atender a tiempo, creando frustración y depresión en la vida de muchos cuidadores. La salud mental es fundamental para aquellos que desean ser buenos cuidadores en los caminos de la vida, y para esto necesitamos tiempo para nosotros, tiempo de recreación (lectura, asistir a una película, practicar un deporte, viajar, o sea hacer alguna cosa que ayude a relajar las tensiones de nuestro trabajo) Muchas veces es importante tener relaciones de amistad “Fuera del Box”, o sea, tener relaciones sociales, fuera de nuestro contexto de trabajo profesional  o eclesiástico.

Otro punto importante en el equilibrio del tiempo, es el control de nuestra agenda, debemos aprender a tener una agenda y poner límites en los compromisos de esta agenda. Para esto debemos aprender y tener coraje de decir “NO”, y dejar de querer abrazar el mundo con las manos, poner prioridades en nuestra agenda, lo que es realmente importante en nuestro ministerio.

No tengo que… significa que no soy el superhombre, el mesías, que tengo que resolver los problemas del mundo, así como no soy insustituible, debo aprender a derivar a otros, cuando necesito tiempo para recuperarme o tengo otras prioridades. Nosotros somos responsables por nuestras decisiones, y debemos aprender a no permitir que otros determinen nuestras agendas.  Jesús siempre tenía tiempo para estar a solas con Dios, para descansar (dormía en el barco, mientras había tempestad), fue a una boda, tenía relaciones con personas no religiosas y cenó en sus casas,  determinó su agenda en el caso de Lázaro, en fin tenía el control de su agenda.

“NO TENGO QUE…”

Odenir Figueiredo Junior

Capellán y Coach

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Un pensamiento en “COACH DEL DÍA: !NO TENGO QUE…!

  1. Tengo que aprender esto en mi vida. Me cuesta mucho decir que no frente a una necesidad de cualquier persona. Me tengo que repetir varias veces que yo no soy Dios, y no puedo resolver todo. Muchas veces he tenido que parar y buscar refugio en Jesús, El renueva mis fuerza luego de pasar rato en oración a corazón abierto.
    Es verdad todo lo que dice esta reflexión. Muchas gracias. Me recuerda que soy un ser humano con limitaciones.
    Cristina Abella

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