COACH DEL DIA: ¡DISCIPLINADOS PARA CRESCER!

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“Pues el  Señor disciplina a los que ama»(Hebreos  12:6)

La definición de disciplina en su forma más simple es la coordinación de actitudes con las cuales se instruye para desarrollar habilidades, o para seguir un determinado código de conducta u “orden”.

Hay muchas interpretaciones sobre é real significado de la disciplina, ella puede ser vista dentro de un enfoque positivo o negativo. Es positivo cuando estamos conscientes que la misma es un proceso de enseñanza, que tiene como finalidad desarrollar habilidades o el carácter de una persona.  Es negativa cuando la interpretamos como una punición, una regla o un castigo, sin que esto tenga una intención de enseñanza. Castigar no es punir. Dios no es un Dios de punición, pero si un Dios que a los que ama los corrige con un propósito de crecimiento.  No es una punición por causa del pecado, porque este ha sido pagado por Cristo en la Cruz. 

Hay una grande diferencia entre  punición y disciplina. El enfoque de la punición es imponer una penalidad. Una persona robo o mato y es penalizada por esto. El propósito de la disciplina es promover crecimiento.  El enfoque de la punición esta en el pasado, lo que uno ha hecho malo. El enfoque de la disciplina esta en el futuro, lo que uno puede tornarse. La actitud por detrás de la punición es el enojo o rabia, pero la actitud por detrás de la disciplina es el amor. Si una corrección es hecha con enojo o ira, lo que logra es resentimiento. Un padre o madre nunca deberían disciplinar o corregir un hijo cuando están llenos de enojo o rabia, si lo hace van transmitir en lugar de amor el enojo.

Por lo tanto la disciplina es un proceso para el crecimiento de una persona. Cuando Dios disciplina su propósito es nuestro crecimiento, la mejora de nuestro carácter, para pulir nuestros dones, para nuestra santificación y sobre todo para que seamos mejores siervos.  Es interesante ver el proceso de Dios en la vida de aquellos que él tiene un propósito.  Dios ha preparado Moisés por  80 años para entonces le llamar para empezar su misión, el pueblo de Israel tuvo que pasar 40 años en el desierto, antes de conquistar la tierra prometida, José  ha pasado por un proceso doloroso, ha sido vendido como escavo, fue difamado y preso, para después de todo esto, llegar en el tiempo de Dios al poder en una tierra extranjera.

El proceso de la disciplina puede ser muchas veces doloroso, pero cuando Dios permite  que pasemos por él, es  porque tiene un propósito grande para nuestras vidas.

 Es como el proceso de la fabricación del Vino.  Primero cuando la uva esta madureciendo, empieza a ser atacada por algunas bacterias que hace con que su cascara pueda fortalecer, luego es puesta en El lagar donde es pisoteada, amasada, aplastada, para entonces sacar el jugo, que después pasa por un proceso donde el jugo es hervido en alta temperaturas para sacar las impurezas, logo pasa por otro proceso de vasija en vasija, proceso de decantación para sacar la ultimas impurezas. Después de todo esto si pone en un tonel, donde queda por tiempo suficiente para madurar. Vino nuevo no es bueno, no esta listo para ser consumido. Después  es embotellado y va para estantería, ahí queda por un tiempo hasta ser consumido. Segundo los expertos  en degustar el vino, cuanto más antiguo , mejor es el vino.  Segundo ellos antes de servir el vino, uno debe poner la botella en el ambiente en que va ser servido ,  para que el mismo puede sentir el ambiente y finalmente es servido para una pequeña degustación y debe ser tomado bien despacio. Si uno llena sus invitados de vino, los mismos acaban borrachos y no puedem apreciar el vino.

Esta es una  alegoría del proceso de la disciplina de Dios con nosotros. El Vino es el  producto final de una vida cristiana madura. Primero vamos pasar por el proceso, donde las bacterias o tribulaciones de la vida, ayudan a fortalecer nuestra fe,  muchas veces estaremos en el lagar, donde seremos pisoteados por la gente, ahí sentimos dolor, aparece las impurezas de nuestros corazones, descubrimos que todavía nuestra espiritualidad es destruida cuando alguien nos ofende o somos heridos por una pérdida o una decepción. Somos llevados al calderón para ser hervidos para sacar más impurezas, después pasamos  de vasija en vasija, como dice la palabra: “Transformados…de gloria en gloria.”

En otras palabras, es un proceso continuo. Con la ayuda continua del Espíritu llegaremos a nuestra meta: ser como Jesús. (2 Corintios 3:18). Es importante que muchas veces el Señor  dejarnos en la Estantería o en su  depósito, para madurecer más, antes de empezar a ministrar. Te acuerdas que antes de ministrar el Vino del Señor con otros (muchas veces experiencias espirituales profundas o mismos algunas revelaciones de la palabra) procure sentir el ambiente, para saber si están preparados  y sirva poca a poco, caso contrario van quedar borrachos con sus enseñanzas.

“Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”;(Efesios 4:13).

Odenir  Figueiredo Jr.

Capellán y Coach

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