COAH DEL DÍA: ¿POR QUÉ?

porque

Era un sábado caloroso de verano, la familia jugaba en la pileta, la madre entra en casa para buscar un jugo para su niño de 3 años de edad, los otros hermanos mayores jugaban y corrían de un lado para el otro. En cuestión de minutos la madre vuelve con la merienda, llama a todos y percibe que menor no estaba, hay un silencio, su mirada si va hacia la pileta, el pequeño cuerpo flotaba de cabeza para bajo, hay desespero, le sacan la criatura, esta a lo que parece desacordada, la madre sale desesperada con su criatura en dirección la Emergencia del Hospital, entra y la creatura pasa por un proceso de resucitación, le entuban, su color ha cambiado. La creatura no reacciona, su respiración es casi que cien por ciento hecha por la maquina respiradora. El equipo médico teme por el peor, ¿cuánto tiempo ha quedado sin respiración en la pileta?, ¿hasta que punto hubo daño cerebral? El niño con una apariencia sana, ahora estaba en coma profundo. El capellán es llamado para la contención emocional de la familia, llegan otros, familiares y amigos. La madre está en shock, no si perdona por su descuido. Pasan las horas y después de varios exámenes, llega el diagnóstico: Hay muerte cerebral. No hay retorno, y la madre mira hacia mí y grita: ¿Por qué Dios? ¿Por qué? Es un grito del alma, yo como capellán no tengo respuestas, solo lagrimas y silencio.

Cuántos de nosotros hemos pasado por experiencias donde este grito estaba presente: ¿Por qué? Mi acuerdo cuando recibí la noticia de la muerte de mi padre en un accidente automovilístico, mi grito ha sido; ¿Por qué Dios? ¿Porque esto me pasa ahora? En esta hora parece que el cielo está cerrado. Hay un silencio de Dios. En la Biblia hemos encontrado la historia de Job, “un hombre íntegro y recto, temeroso a Dios y apartado del mal.”(Job 1:1) que en menos de 24 horas, perdió toda su familia y fortuna.

De otro lado vamos encontrar personas que desean ser abogados de Dios, como si Dios necesitara de alguno. Estos son aquellos que en la hora de una tragedia, tiene siempre una explicación, creen que queremos una respuesta, cuando en la verdad apenas expresamos nuestra angustia y dolor. Los amigos de Job, cuando llegaron para consolarlo, quedaran en silencio, siete días y siete noches, pero cuando empezaran abrir la boca, intentaban busca una justificativa teológica para tan grande tragedia. ¿Qué ha hecho Job contra Dios pare recibir tantas desgracias? ¿Cuál ha sido el pecado de Job?

Como “estos amigos”, hay muchos que delante de la dolor de un ser, están buscando una explicación del ¿Para qué? Como que Dios tuviera que hacernos pasar por una tragedia o una pérdida o una enfermedad, para nos enseñar alguna cosa. A caso ¿quién de nosotros planificaría un accidente o contaminaríamos la comida de un ser querido, para que el mismo pudiera tener una experiencia, madurar o mismo poder crecer espiritualmente? Dios no es un Dios vengativo, pero un Dios de amor y que sufre con nosotros en nuestro dolor. Vivimos por la gracia y no sobre la ley ojo por ojo.

Mi cuñado a las dos de la mañana me llamaba para darme la noticia de la muerte mi padre, en su crisis, solo repetía “Dios es bueno…..”, ¿alguien me llamaría esta hora solo para me decir que Dios es bueno? Muchas veces queremos espiritualizar y buscar una justificativa, pero Dios no necesita que alguien tenga que justifícalo.

Llegue en mi inocencia de capellán y dije a una madre que acaba de recibir la noticia de que su único hijo falleció, tenía 3 meses de edad, y dije yo: “Mami, ahora su hijo es un angelito en la presencia de Dios”, la madre mi responde: “Capellán, yo no quiero mi hijo como angelito en el cielo, lo quiero aquí, ahora vivo en mis manos”.

Mi querido lector, el punto no lo es “¿EL PORQUE?, ni el “¿Para qué?, son misterios de Dios, no creo que sea su voluntad, pero lo sé que EL conoce mi dolor, el dolor de un Padre que ha visto su único hijo sufrir la muerte de la Cruz.

Lo que yo sé, es que en mi dolor he experimentado “la paz que sobrepasa todo entendimiento”, lo que sé es que Dios no mi abandona, aun que en el momento así lo siento, lo que yo sé es que mirando hacia atrás, veo que Dios ha transformado aquella experiencia de dolor en un proceso de reconocer mi finitud y dependencia total de Él.

Por esto creo por fe y vivo por fe, sabiendo que hoy es el día que Dios me ha dado y que debo vivir y dar lo mejor de mí, para mi prójimo y para su gloria.

Odenir Figueiredo Jr.
Capellán y Coach

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s