Cambiando mi lente.

»¿Por qué te fijas en lo malo que hacen otros, y no te das cuenta de las muchas cosas malas que haces tú? Es como si te fijaras que en el ojo del otro hay una basurita, y no te dieras cuenta de que en tu ojo hay una rama.” (Mateo 7:3)

Por mucho tiempo echaba la culpa en los letreros de los ómnibus, porque creía que no estaban transparentes o limpios, y no podría identificar para donde iban. Cuando el mismo si acercaba, ya no me daba tiempo para señalizar para que pare. Un cierto día saque una cita para hacer un examen de vista y descubrir que tenía una miopía acentuada, lo que me impedía a ver de lejos.
Mi acuerdo que cuando pase usar mi anteojos, todo que antes estaba empañado, ahora estaba claro. El problema no era el letrero y si mi miopía.

En la vida muchas veces culpamos a otros, porque nuestra lente esta empañada. Cuando esto acontece no podemos ver la verdad, nuestros ojos, nuestra mente y nuestro corazón están empañados por el pecado de la soberbia, no deseamos admitir que el problema está en nosotros.
Es más fácil culpar otros por nuestros fracasos, do que reconocer nuestra miopía.
Es hora de cambiar nuestras lentes espirituales, reconocer mis pecados, tomar la decisión y actitud de ver las circunstancias y otras personas con las lentes del amor, gracia y misericordia.
Nadie puede cambia a otro, si primero no cambia a sí mismo. Hay que limpiar nuestra ventana antes hacer juicio de la ventana del vecino.

Bendiciones,

Odenir Figueiredo Jr
Capellán y Coach