“Cuidado con los puntos ciegos.”

41 »¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? (Lucas 6:41)

Hay un dicho que dije: “El peor ciego es lo que no quiere ver”.  Muchas veces somos mucho eficaces en nuestra crítica a los otros, pero tenemos dificultades de mirar hacia dentro de nosotros y reflexionar sobres nuestros puntos débiles, nuestros defectos, nuestra soberbia, nuestra arrogancia y nuestra tendencia de hacer juicios hacia otros.  A estas dificultades llamamos puntos ciegos. Muchas veces reaccionamos permitiendo que nuestras emociones controlen nuestra razón.

Sigue aquí una lista puntos ciegos que pueden destruir nuestras relaciones, nuestra equipo de trabajo  y sobre todo nuestro liderazgo. Un estudio realizado con ejecutivos, jefes, directores de varias empresas y organizaciones. (Autoría de Robert E. Kaplan – Beyond Ambition).

  • Ambición ciega. Tiene que ganar o “tener razón” a toda costa. Son jactanciosos y arrogantes, ve los demás como aliados o enemigos, en término de blanco y negro.
  • Metas no realistas. Fija metas demasiada ambiciosas e inalcanzables para el grupo. No es realista a lo que requiere para realizar el trabajo.
  • Implacable en el esfuerzo. Trabaja compulsivamente, a expensas de los demás, abusa de sus fuerzas; es vulnerable al agotamiento.
  • Abuso de otros. Presiona demasiado a los demás, hasta agotarlos; maneja a los demás como inferiores y asume en vez de delegar. Impresiona como áspero o implacable e insensible al daño emocional que causa a otros.
  • Sed de poder. Busca poder por interese propio, no para la organización; impulsa sus propios intereses, sin tener en cuenta otras perspectivas; es explotador.
  • Insaciable necesidad de que se reconozcan sus méritos. Es adicto a la gloria; toma crédito de los esfuerzos de los demás y culpa a otros por sus errores.
  • Preocupación por las apariencias. Necesita quedar bien a cualquier costo; se preocupa exageradamente por su imagen pública.
  • Necesidad de parecer perfecto. Lo enfurecen las críticas o las rechazas, aunque sean realistas; culpa los otros de sus fracasos; no puede admitir errores ni debilidades personales.

Los puntos ciegos evitan que uno pueda conocer a si mismo.  No suportan reconocer sus fracasos y quedan resistentes a cualquier tipo de crítica y en algunos casos es una  pesadilla trabajar con ellos.

Es hora de tener el valor de mirar hacia dentro de nosotros y reconocer nuestras vulnerabilidades, así abriremos los ojos para entender y tener compasión y gracia delante de las vulnerabilidades de otros.

Odenir Figueiredo Jr.

Capellán y Coach

 

 

“Sin prejuicios”

28 Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús.( Gálatas 3:28)

 

Tenemos la tendencia de crear estereotipos, de clasificar las personas por su estatus, su género, raza, color, religión, por edad y por sus apariencias físicas. Claude Steele, psicólogo de la Universidad de Stanford, en los Estados Unidos, en sus estudios ha demostrado el poder destructivo de los estereotipos, principalmente  en los miembros minoritario de una organización o una sociedad.

Cuando marcamos o tratamos una persona dentro de un estereotipo, estamos emitiendo un mensaje emocional  negativa que afectará el desempeño de una persona.

Muchas veces hablamos sin pensar…los americanos son así, los negros, los paraguayos, los argentinos, los brasileiros, los judíos, musulmanes, o clasificamos las persona por su creencias o religiones que siguen.

Cada uno de nosotros somos iguales delante de Dios, El ha amado de tal manera al mundo (cada ser humano), que ha dado su hijo para morir por nosotros. Somos uno solo en Cristo Jesús.

Aprendamos a convivir con las diferencias, cada uno es un Documento vivo único, o sea cada uno ha vivido experiencias diferentes que de alguna forma ha influenciado en lo que somos. Aprendamos a leer estos documentos delante de nosotros con amor y cariño. Aprendamos reconocer que también somos documentos únicos y debemos aprender a leer nuestro propio documento, para que podamos entender ¿Por qué hago lo que hago? ¿Por qué reacciono como reacciono? ¿Por qué creo en que creo? ¿Por qué siento lo que siento? ¿Por qué soy como soy?

Somos únicos, no somos mejores y tan poco inferiores, somos simplemente diferentes.

Vivamos sin prejuicios, sin estereotipos, sin racismos, sin preconceptos, amemos unos a los otros en El Señor.

Odenir Figueiredo Junior

Capellan y Coach

PARE Y ESCUCHE

“19 Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse; (Santiago 1:19).”

En el mundo frenético en que vivimos parar para escuchar es parte de un ejercicio de mucha paciencia. Yo confeso que este ha sido un grande desafío en mi vida, sea como esposo, pastor o capellán.

Diariamente somos bombardeados por millones de informaciones, televisión, radio, periódicos, las redes sociales y el marketing diario que entran por nuestros oídos y vista.

Escuchar es una arte y saber escuchar es la clave de todo relacionamiento. Por lo tanto es necesario PARAR PARA ESCUCHAR, no el ruido de las palabras, pero como decía Carl Rogers, escuchar con el tercer oído. Significa escuchar entre líneas, escuchar los sentimientos, escuchar el lenguaje del cuerpo, escuchar el DOCUMENTO VIVO, que está delante de nosotros. Aprender a leer este documento vivo es fundamental para una relación empática.

Caro amigo PARE Y ESCUCHE, a voz de Dios a través de las circunstancias o de las  experiencias vivida por vos a cada momento. PARE Y ESCUCHE, a su esposa o esposo, a su hijo o hija. PARE Y ESCUCHE la persona que está a su lado en su oficina.

PARE Y ESCUCHE a ti mismo, sus sentimientos, sus reacciones, sus actitudes y su corazón.

Dijo Jesús: “¡Quien tiene oído para oír, oiga ¡”

 

Odenir Figueiredo Junior

Capellán y Coach