ENCUENTROS EN EL CAMINO VI

El principio de la confrontación:

Mateo 16: 21-26: “Desde entonces comenzó Jesús a advertir a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y sufrir muchas cosas a manos de los ancianos, de los jefes de los sacerdotes y de los maestros de la ley, y que era necesario que lo mataran y que al tercer día resucitara. Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo:
De ninguna manera, Señor! ¡Esto no te sucederá jamás!
Jesús se volvió y le dijo a Pedro: ¡Aléjate de mí, Satanás! Quieres hacerme tropezar; no piensas en las cosas de Dios sino en las de los hombres.
Luego dijo Jesús a sus discípulos:
Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la encontrará. ¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida? ¿O qué se puede dar a cambio de la vida?”
Mateo 26:31-35 “—Esta misma noche —les dijo Jesús— todos ustedes me abandonarán, porque está escrito:
»“Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño.”
Pero después de que yo resucite, iré delante de ustedes a Galilea.
Aunque todos te abandonen —declaró Pedro—, yo jamás lo haré.
Te aseguro —le contestó Jesús— que esta misma noche, antes de que cante el gallo, me negarás tres veces.
Aunque tenga que morir contigo —insistió Pedro—, jamás te negaré.Y los demás discípulos dijeron lo mismo.”
Es importante señalar que en el Cuidado Pastoral las metas varían de persona a persona, ya que se trata de un proceso dinámico de aprendizaje. Como dijo David Benner, profesor de psicología en la Universidad de Wheaton, Illinois: “el cuidado pastoral es un proceso continuo antes que un producto terminado”. Podemos ver este proceso en la relación de Dios con sus profetas; en su proceso continuo con Moisés, por más de 80 años, así como lo podemos ver en el proceso pastoral de Jesús con el apóstol Pedro. La confrontación hace parte del proceso del crecimiento de cada ser humano. “El crecimiento tiene lugar en cualquier relación cuando las personas experimentan el amor que acepta como la confrontación franca” (Howard Clinebell – pg61).
El Cristo que afirma con amor genuino es el Cristo que confronta con amor y franqueza. La confrontación es importante en la homeostasis del individuo. En su temperamento impulsivo, el apóstol Pedro tenía la tendencia de ir a los extremos; y la confrontación fue el método que Jesús empleó para llevar Pedro hacia la reflexión y equilibrio.
En el proceso de la Pastoral del camino, la confrontación no es una discusión de valores; no es un ataque, sino una confrontación de amor que tiene como principal objetivo el crecimiento de la persona.
En estos pasajes encontramos dos objetivos importantes de esta confrontación. Primero Jesús lleva a Pedro a mirar más allá de su visión circunstancial; es decir, le enseña a ver lo trascendente. El teólogo Paul Tillich, en su ensayo de Theology of Pastoral Care dijo: “la meta del Cuidado Pastoral es direccionada a través del cumplimiento de la dimensión transcendental o eterna”. Esto se realiza según la confrontación de nuestra humanidad y finitud. La negación de Pedro fue el instrumento de enseñanza de su humanidad y de la importancia de una dependencia total en el poder de Dios. Solamente la “nueva criatura” en Cristo es capaz de realizar lo trascendente.
OFJ

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