“Mundanizando el Pastor”.

Parafraseando el mensaje de mi colega de seminario Pr. Aldohf Hans en su mensaje en la capilla, podría decir que es hora de “mundanizar al Pastor”. Para esto, el primer paso sería “sacar al Pastor del Mundo”, que significa llevarlo hacia un encuentro con lo trascendente para que el mismo pase por la experiencia de ser una “nueva criatura”.

El segundo paso es necesario: “Poner al Pastor en el Mundo”, en el sentido de que el Pastor consejero o capellán, no puede quedar en “su trance espiritual” al punto de olvidar que su misión es ministrar dentro de un Mundo de personas reales que están a su derredor, personas que sufren, donde el dolor es real. No se trata solamente del dolor del alma, sino también del dolor del hambre, el dolor de una enfermedad, el dolor de la violencia en la calle, el dolor de los abusos sexuales, el dolor de la discriminación, el dolor del vacío existencial y espiritual. En este particular invitaría los pastores y consejeros a caminar por las calles, por los tugurios o “favelas”; por los hospitales de su ciudad, por los presidios, por los albergues de niños sin padres y madres, por los hospitales psiquiátricos; en fin, ir en dirección y al encuentro del dolor, para entrar en contacto con el “Mundo Real”, conocerlo y prepararse para ministrar.

Finalmente, es necesario “Enviar al Pastor hacia el Mundo”: es hora de salir de nuestra “caverna pastoral”, es decir nuestra “oficina pastoral”, y responder al llamado de Jesús de “ir”, al encuentro de las personas, donde están y como están.

OFJ